Tras las elecciones del pasado 20 de diciembre, se generó en España un equilibrio de poder que derivó en un bloqueo de sistema puesto que ninguna de las fuerzas participantes logró el apoyo suficientemente amplio para gobernar de manera independiente o, en el peor de los casos, consiguiendo apoyos que garanticen la estabilidad del nuevo gobierno.

Siguiendo el desarrollo institucional y ante la renuncia a formar gobierno del líder del líder de derecha Mariano Rajoy, el líder de la segunda fuerza más votada, el PSOE, Pedro Sánchez buscó formar gobierno tras 75 sin gobierno en el Reino de España. Y aunque no cumplió con su objetivo, puesto que tras la segunda votación la mayoría del Parlamento volvió a rechazar su nominación, los argentinos debemos sacar un gran aprendizaje de ello.

Y el mensaje que los argentinos debemos recoger es claro, el diálogo, por sobre todo el diálogo, a partir de las diferencias y poniendo por encima de todo la consumación de un proyecto común que privilegie a la ciudadanía.

En España, pese a ese diálogo parlamentario y cumpliendo con las reglas internas, no se llegó a un acuerdo que permita la formación de un gobierno y el país se encamina a una nueva convocatoria a elecciones en los próximos dos meses, en nuestro país la situación es otra.

Los equilibrios de poder generados tras las pasadas elecciones del 25 de octubre determinaron con las diversas fuerzas políticas nacionales deben dar lugar al diálogo por sobre la imposición de una postura sobre otra.

El apoyo del Frente Renovador a algunas políticas de gobierno, el apoyo de algunos legisladores del Frente para la Victoria a algunas propuestas oficialistas, e incluso el acuerdo alcanzado sobre propuestas parlamentarias alcanzado entre el Frente Renovador y el grupo de Progresistas demuestras que ha comenzado un nuevo tiempo político en el país que da lugar al diálogo.

Desde la disparidad, la diferencia, e incluso desde la contrariedad, pero siempre poniendo por delante la construcción de una mejor sociedad para los ciudadanos.

España lo intentó, y pese a ello, por primera vez en su historia replicará sus elecciones sin la formación de un nuevo gobierno si no llega antes a un amplio acuerdo de partidos que lo impida.

En nuestro país la historia es otra, pero no muy diferente, la ciudadanía espera el diálogo de sus dirigentes para la solución de sus problemas cotidianos, sólo nos resta esperar, ahora que ha comenzado el período de sesiones ordinario del Parlamento, que nuestros líderes políticos estén a la altura de las circunstancias y dialoguen, negocien y acuerden en pos del bienestar general, de nuestro propio bienestar.

Publicado en La Reforma, General Pico.
www.diariolareforma.com.ar/2013/el-ejemplo-espanol/

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