Coautor Gerardo Donatti.

Poco más de quince días atrás, el 5 de julio, el Doctor Carlos Donatti fue asaltado al ingresar con su auto en su casa en horas de la noche, y el mismo día del asalto y tras la operación para reconstruir parte de su mano, los funcionarios públicos municipales comenzaron un desfile por la sala en la cual estaba internado.

Desde el Subsecretario de Seguridad Otero, pasando por el ex responsable de la DPU Gallardo o el concejal oficialista Bay, pasaron a visitarlo para manifestarle al paciente su consternación y solidaridad por lo sucedido y que se ponían a su entera disposición para lo que necesitara. Incluso le acercaron la palabra de aliento del Intendente Municipal, quien según palabras de su mensajero, estaba “profundamente conmocionado con lo acontecido”.

Carlos Donatti, ex Presidente del Círculo Médico del Distrito es un profesional de reconocido accionar en nuestra ciudad, y quizás por ello concitó tanta preocupación de los funcionarios públicos locales. ¿Qué hubiera pasado si el damnificado por la inseguridad hubiera sido un vecino menos conocido? ¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de tratarse de un robo en pleno centro de la ciudad ocurría en un barrio más periférico?

Algunas respuestas las encontramos en el pasado reciente, cuando no hubo semejante involucramiento de funcionarios tras un hecho de inseguridad… y eso que hubo muchos.

Pero sin embargo todo esto se acabó en cuanto la noticia dejó de ser noticia, y entonces los funcionarios olvidaron el tema, que pasó a engrosar las estadísticas locales como la muerte del custodio del cobrador del barrio Covepam III o el otro recaudador asaltado en Rómulo Noya y Almafuerte, y sobre los que no hubo declaraciones de los funcionarios locales.

Evidentemente el Dr. Donatti es un primus inter pares, el problema entonces es qué ocurre con los pares, con los ciudadanos comunes que día a día nos enfrentamos a la creciente e incontrolable inseguridad que azota a los zarateños día tras día. Aquellos zarateños que no son noticia, y que por ende no merecen la misma atención de los funcionarios, según el buen entender de estos mismos funcionarios.

La respuesta la encontramos en las propias palabras del Intendente Cáffaro. En su último discurso de asunción afirmó que ‘En SEGURIDAD CIUDADANA, vamos a hacer un esfuerzo muy grande con la profesionalización de la DPU y de la Policía Local; una capacitación permanente en un centro de reentrenamiento y capacitación integral. Vamos a proponer en días más la creación dentro del Organigrama de la Secretaría de Seguridad, algo que nos habían pedido en varias oportunidades muchos sectores de la comunidad. Un programa de convivencia urbana y un programa que hasta hoy no lo hemos tenido en cuenta y realmente nos preocupa que es la reinserción de los liberados. Tenemos que invertir en esto de lo local, no lo podemos ir dejando en manos de la Provincia de Buenos Aires; sabemos que el 70% de la gente son reincidentes, entonces ahí tenemos que ir haciendo un trabajo muy fuerte de contención y de calidad laboral de capacitación, Les pido que me ayuden en esto que realmente es una batalla contra la seguridad muy difícil’. Que tras ocho años de gestión reconozca que hay un tema que ‘que hasta hoy no lo hemos tenido en cuenta’, es llamativo, que además el tema tenga relación con las cuestiones de seguridad, preocupante.

Sin embargo, y pese a todo, queda un atisbo de esperanza. Aunque reiteradamente en sus declaraciones públicas, aunque justo es reconocerlo que cada vez con menor efusividad, el Intendente marca contrastes entre la gestión gubernamental nacional anterior al 10 de diciembre de 2015 y la que se inició en esa fecha, comienza a haber un alineamiento en las políticas, puesto que ‘el Plan “Seguridad para todos” es la herramienta que el gobierno municipal lleva adelante con el objetivo de consolidar una ciudad segura y equitativa que promueva la integración comunitaria y la felicidad pública en un proceso que implica una mayor proximidad entre el Estado y los vecinos.’

Sepa Intendente que los zarateños, en lo que a seguridad se refiere al menos, son bastante infelices, aunque tras ser víctima de un delito los funcionarios públicos municipales hagan cola para visitarlo.

Publicado en El Debate, Zárate.