A partir de esta columna, y a lo largo de algunas más, intentaremos abordar diferentes facetas del Presupuesto Municipal, puesto que es la matriz desde la cual se puede entender cuánto dinero recauda el Municipio y a qué se destina, es decir, a través de la llamada ‘ley de leyes’ (ordenanzas en el caso local) se trasluce cuáles son las prioridades del Gobierno de Zárate en sus diferentes ámbitos, dado que si bien el proyecto es enviado por el Departamento Ejecutivo (incluyendo el presupuesto del HCD), es el Honorable Concejo Deliberante quien lo aprueba.

Como es sabido, el 30 de noviembre pasado y en el transcurso del desarrollo de la 16ta Sesión Pública Ordinaria del HCD, se aprobaron el Presupuesto Municipal, la Ordenanza Complementaria del Presupuesto y las Ordenanzas Fiscal e Impositiva del Ejercicio 2018, que entre otras cosas fija el valor del sueldo mínimo municipal. A esta cuestión destinaremos el análisis de esta columna.

Al observar el texto aprobado y realizar un estudio en retrospectiva, se ve como el Ejecutivo con la anuencia de los Concejales decidieron realizar una recomposición salarial de la base de la pirámide de trabajadores municipales aumentando el Sueldo Mínimo Municipal el 46,74% respecto al año anterior, lo que en principio es algo de destacar, puesto que es un aumento que va por encima de la inflación y de cualquier otro índice que pudiere tener relación con el tema, ya que representa un mejor ‘reparto de la torta’ en favor de los trabajadores… pero eso es una verdad a medias, puesto que lo central del aumento del salario mínimo municipal tiene que ver con el artículo 92 de la Ley Orgánica de Municipalidades, que mencionáramos en una columna anterior, que es el que determina el monto a percibir por los Concejales, que en el caso de Zárate, es ‘equivalente de hasta cuatro meses y medio de sueldo mínimo fijado por el Presupuesto de Gastos para el personal administrativo municipal en las Comunas de hasta veinte Concejales’; y con el artículo 125 de la misma ley que afirma que ‘El Intendente gozará del sueldo que le asigne el Presupuesto, el que en ningún caso podrá ser inferior a diez (10) sueldos mínimos.’ pero que en el caso de Zárate, dada su magnitud, como señala el mismo artículo ‘Los Municipios que tengan doce (12) y catorce (14) Concejales deberán elevar el número de sueldos mínimos a doce (12). Los Municipios que tengan dieciséis (16) y dieciocho (18) Concejales, a catorce (14) y los que tengan veinte (20) y veinticuatro (24) Concejales a dieciséis (16)… Zárate tiene 20 Concejales.

Es decir, es importante el valor del sueldo mínimo municipal porque los Concejales zarateños ganan cuatro y medio sueldo mínimo, y el Intendente Municipal dieciséis sueldo mínimo municipal. Ahora las porciones de torta ya no son tan solidarias como parecían en un principio.

Y poniéndole números a la cuestión, vemos que más allá del aumento interanual que mencionamos al inicio, entre el presupuesto de 2013 y el de 2018, el sueldo mínimo municipal creció, y por ende el sueldo de los concejales y el Intendente, en un 295,54%. ¿Alguno de los lectores tuvo, sin cambiar de empleo, un aumento semejante en su trabajo? Yo no.

Pero no termina ahí la cuestión, el mismo artículo 125 de la Ley Orgánica de Municipalidades menciona que ‘En todos los casos los presupuestos municipales podrán prever una partida mensual para gastos de representación sin cargo de rendición de cuentas.‘, y esta potestad fue explotada a extremos insospechados en el caso local. Los gastos de representación del Intendente para el año 2018 crecieron un 150% respecto al año 2017, es decir que tiene una vez y media más de lo que tenía el año anterior para gastar sin rendir cuentas, sin explicar en qué se gasta, son los que comúnmente se conocen como los ‘gastos reservados’, y si se amplía el arco de análisis, se ve que crecieron un 2.301,88% respecto al Presupuesto de 2013. Sí, aunque lo relea una y mil veces ése es el porcentual de aumento, no hay error, sólo hay que analizar las ordenanzas aprobadas por el actual Concejo y los anteriores.

Este accionar legal y a los ojos de toda la ciudadanía se realiza con guantes blancos, ya que los aumentos de dietas y sueldos está mimetizado en el Proyecto de Presupuesto, en el que la mayoría de quienes hablan de él ven los repartos por áreas del dinero y no se adentran en el análisis pormenorizado que proponemos. Y quienes son responsables de su ocurrencia, los Concejales y el Intendente Municipal, ni explican ni hablan sobre la cuestión, lo cual queda bajo sospecha que se trata de un método de autodefensa.

Para dejar las cosas en claro. Según la Ordenanza Complementarias del Presupuesto Municipal del Partido de Zárate para el ejercicio 2018 el sueldo mensual mínimo municipal fue fijado en $ 12.264,94, por lo que el sueldo de cada uno de los 20 concejales puede ser de hasta $ 55.192,23 mensuales y el del Intendente Municipal es de $ 196.239,04, a lo que se deben sumar los gastos de representación, que en el caso del año 2018 es de $ 25.000 mensuales, o sea un total de $ 221.239,04 lo que embolsa Osvaldo Cáffaro mensualmente. Ordenanza que por cierto no tiene número ni se publica, ¿a qué se debe tanto oscurantismo?

Con una inflación acumulada oficial de menos del 160% entre 2013 y hoy, los salarios de nuestros representantes se incrementaron un 295,54% y en el caso de los gastos de representación del Intendente el aumento fue de 2.301,88%. Quizás resida allí gran parte del justificativo de los aumentos de tasas de toda índole, las tradicionales y las recientemente creadas en un alegre reparto de los fondos municipales, aunque los ciudadanos zarateños de algunos barrios sigan reclamando por sus necesidades mínimas insatisfechas.

¿Los concejales y ex concejales que votaron este Presupuesto y el Intendente que lo promulgó, pueden explicar el por qué? Cuando dicen votar en favor de los trabajadores municipales votan también y, ¿fundamentalmente?, en su favor. ¿A qué se debe?

Publicada en Diario El Debate, Zárate.
http://www.eldebate.com.ar/de-manos-sucias-unas-largas-y-guantes-blancos/