A mediados de febrero decíamos en este mismo sitio que ‘Corea ya ganó centrando nuestro comentario en la reunión de alto nivel que se había realizado entre dirigentes de ambos países y la decisión de compartir un equipo de hockey sobre hielo en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Por esos días la novedad era que ‘Kim Yo-Jong, entregó una carta manuscrita al presidente surcoreano Moon Jae-in en la que su hermano invitaba a su homólogo del sur a participar de una cumbre presidencial para abordar cuestiones de interés para ambos países, lo cual se constituiría en la tercera reunión de este tipo tras el armisticio y en la primera desde que Kim Jong-un está al frente de Norcorea’. Poco más de dos meses después los hechos tomaron una velocidad que pocos podían prever entonces.

No sólo se realizó la cumbre presidencial sino que además ésta se desarrolló en Corea del Sur, convirtiéndose Kim Jong-un en el primer líder norcoreano en pisar el país vecino del sur tras el armisticio firmado en 1953, y por si fuera poco, Corea del Norte anunció además que renunciaba a la realización de nuevas pruebas nucleares. Enormes avances para unas relaciones que se caracterizan precisamente por lo contrario, por su estabilidad y falta de avances en la relación bilateral.

Sin embargo en estos dos meses se precipitaron los hechos. Corea del Norte detuvo sus pruebas misilísticas y nucleares, el Secretario de Estado estadounidense visitó Pyongyang y se reunió con el líder norcoreano y en la última estación previa a la cumbre entre Kim Jong-un y Donald Trump, se reunieron los líderes de las dos Coreas en una reunión plagada de símbolos.

A poco de cruzar la frontera, Kim Jong-un invitó al presidente surcoreano Moon Jae-in a cruzar al norte, hecho que se produjo sin inconvenientes, en las comidas realizadas entre las reuniones degustaron platos típicos de los lugares donde se criaron ambos líderes, etc.

Hay quienes dicen que en la cumbre no se produjeron grandes avances, cuando en realidad la cumbre en sí fue el mayor avance, y las noticias más impactantes no llegaron desde Panmunjom sino desde Washington y a través de Twitter, con los anuncios formulados por el Presidente Donald Trump.

A principios de su Presidencia nos preguntábamos si Donald Trump daría la talla para ser Presidente de Estados Unidos de América, puesto que estaba acostumbrado a hacer política a través de Twitter y era momento de hacer política en serio… y nos equivocamos.

Puesto que Donald Trump hace política en serio a través de Twitter, y mientras los anuncios de los voceros oficiales de ambos lados del paralelo 38° Norte eran que se había logrado un acuerdo para lograr ‘la completa desnuclearización’ de la península, los anuncios de Trump fueron más allá.

A través de la red social del pajarito @realDonaldTrump anunció que ‘LA GUERRA DE COREA HA TERMINADO, resumiendo en un twitt 65 años de historia.

¿Qué viene ahora? La reunión frente a frente entre quienes se han declarado mutuamente como enemigos número uno y quienes hasta hace tres meses parecía que debíamos responsabilizarlos de una inminente guerra nuclear.

Quizás sea el comienzo de una nueva era para la región y para el mundo, ya sin la espada de Damocles de un conflicto bélico inminente pesando sobre sus cabezas.

Publicado en Diario 16, Madrid.
http://diario16.com/la-politica-del-pajarito/