Ayer el Presidente Mauricio Macri anunció un plan de reconversión de las Fuerzas Armadas que incluye, entre otras cosas, y seguramente una de las más polémicas del anuncio, la participación de las mismas en ciertas tareas de seguridad interior, tal como sostuvo el presidente, ‘Es importante que puedan colaborar con la seguridad interior, brindando apoyo logístico en la frontera e interviniendo frente a eventos de carácter estratégico’.

Estas propuestas van en línea con lo anunciado el pasado 29 de mayo cuando, en ocasión del Día del Ejército, el Presidente de la República sostuvo que ‘Necesitamos Fuerzas Armadas que dediquen mayores esfuerzos en colaboración de otras áreas del Estado, brindando apoyo logístico a las fuerzas de seguridad’.

Y aunque se quiera presentar como que es un salto al futuro, parece más bien un paso atrás, puesto que lo anunciado públicamente, y a la espera de lo que finalmente se establezca en los textos legales que organicen esta reconversión, lo planteado parece más un paso atrás que un salto hacia adelante. El Decreto 727/2006 establece en su artículo 3 que ‘El Sistema de Defensa Nacional no podrá contemplar en su formulación doctrinaria, en la planificación y adiestramiento, en la previsión de las adquisiciones de equipos y/o medios, como así tampoco en las actividades relativas a la producción de inteligencia, hipótesis, supuestos y/o situaciones pertenecientes al ámbito de la seguridad interior, conforme la misma aparece delimitada en la Ley Nº 24.059 de Seguridad Interior.’, y según se ha anunciado, y los borradores que circulan parecen corroborarlo, esta situación no se modifica.

Dos son los cambios esenciales propuestos. El primero, y es el que genera más rechazo, es el que determina que ‘Tanto las Fuerzas Armadas como las Fuerzas de Seguridad deben participar de la custodia y protección de objetivos estratégicos, por lo que resulta necesario que el Poder Ejecutivo proceda a la identificación de dichos objetivos y la asignación de responsabilidades de custodia’, pero parece complejo que esta actividad no se contradiga y viole el citado artículo, puesto que no cumpliría bien su función de ‘custodia y protección de objetivos estratégicos’ sin realizar inteligencia previa, y esa actividad como vimos está vedada.

Y la otra modificación propuesta, que no debería generar rechazos, tiene que ver con las acciones ante las cuales es preciso la respuesta de las fuerzas armadas. Los borradores prevén que ‘las Fuerzas Armadas serán empleadas en forma disuasiva o efectiva ante agresiones de origen externo contra la soberanía, la integridad territorial’, excluyendo a los Estados como único factor de tales agresiones, lo cual es una actualización de los peligros que se ciernen sobre el país a la luz de las nuevas amenazas de grupos terroristas.

Ahora bien, este replanteo sobre el rol de las Fuerzas Armadas esboza también un replanteo de la sociedad, puesto que juzgar a las FFAA por lo que hicieron 42 años atrás resulta complejo. Si ese es el camino, habrá que replantearse si es necesario tener Fuerzas Armadas, puesto que cualquier análisis estará atado a su función golpista y violadora de derechos humanos, y en ese caso nunca se podrá avanzar.

La discusión no debe ser, a mi entender, si debe ocuparse o no de cuestiones de seguridad interior. La realidad actual de las Fuerzas Armadas difiere mucho de la de 26 años atrás, 1992, momento en que se sancionó la Ley de Seguridad Interior, sino que debe realizarse de una manera más general. ¿Queremos tener Fuerzas Armadas? ¿Qué Fuerzas Armadas queremos tener? Y a partir de entonces realizar una refundación, si se cree oportuno tenerlas, sobre su función. Pero si no logramos liberar lastre estaremos continuamente atados al pasado.

Lo que hicieron los entonces miembros de las Fuerzas Armadas fue terrorismo de Estado y perpetraron crímenes de lesa humanidad… pero fueron hombres que pertenecían a las Fuerzas Armadas, si entendemos que fueron las FFAA como tal, no hay discusión posible y tendremos que determinar su disolución porque no hay vuelta posible desde allí. Si en cambio entendemos que no fueron las FFAA como tales, sino que fueron delincuentes que desde su pertenencia a ellas delinquieron en beneficio propio la discusión pasa a ser otra.

Pero la cuestión no pasa por discutir una norma. Al amparo de estas normas que impiden la participación de las Fuerzas Armadas en seguridad interior, un militar acusado de genocida y crímenes de lesa humanidad y de practicar espionaje interno fue designado al frente del Ejército Argentino por los mismos que hoy alzan la voz. Quizás lo que les molesta es que los cambios se hagan a través de leyes, dando la cara a los ciudadanos y prefieren seguir actuando en lo oscuro y por fuera de la legalidad.

Es claro que no podemos quedar atados al pasado, pero para poder dar un paso adelante es necesario antes poder saldar cuentas con ese pasado que una y otra vez vuelve a hacerse presente.

Publicada en MDZOL, Mendoza.
https://www.mdzol.com/opinion/806102-ffaa-un-paso-atras-o-un-salto-hacia-adelante/

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