Hoy 22 de octubre se recuerda en Argentina el Día por el Derecho a la Identidad, que fue instituido en el año 2004 a través de la Ley Nº 26.001 en homenaje a la tarea desarrollada por las Abuelas de Plaza de Mayo en pos de la restitución de los aproximadamente 500 niños apropiados durante la última dictadura militar.

Se tomó este día porque el 22 de octubre de 1977 se conformó la asociación Abuelas de Plaza de Mayo. En un principio estaba compuesta por 12 mujeres: Alicia ‘Licha’ de De la Cuadra, María Isabel ‘Chicha’ Chorobik de Mariani, Beatriz H. C. Aicardi de Neuhaus, Eva Márquez de Castillo Barrios, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez, Mirta Acuña de Baravalle, Haydee Vallino de Lemos, Leontina Puebla de Pérez, Delia Giovanola de Califano, Raquel Radio de Marizcurrena, Clara Jurado y María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena.

Entre ese día y hoy, el trabajo de Abuelas, además de ayudar a concientizar a la ciudadanía sobre las atrocidades de la última dictadura, sirvió para que 128 niños recuperaran su identidad. Desde Emiliano Ginés Scotto en 1978 a Marcos Ramos 40 años después. Primero, de manera muy casera y detestivesca, las Abuelas lograron iluminar una de las realidades más oscuras de la dictadura, la sustracción de menores y el cambio de su identidad, un delito que perdura en el tiempo, puesto que hasta tanto no recuperen su verdadera identidad el delito se sigue perpetrando.

Y hubo algunos hechos que ayudaron, y mucho, en la consecución de estos objetivos. El primero de ellos, el 8 de junio de 1987 cuando el Presidente Alfonsín promulgó la denominada Ley de Obediencia Debida que en su segundo artículo establecía que ‘La presunción establecida en el artículo anterior no será aplicable respecto de los delitos de violación, sustracción y ocultación de menores’, en un claro ejemplo de los tres niveles de responsabilidad de los que ya había hablado en la campaña electoral: en el primero quienes habían dado órdenes, sobre ellos querían hacer caer todo el peso de la culpabilidad; en el segundo, los que se habían excedido en el cumplimiento de esas órdenes; y por último, los que las habían cumplido, sobre quienes se había decidido no actuar. El segundo, la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, en julio del mismo año, que en su artículo 5 establecía taxativamente que ‘Todo familiar consanguíneo de niños desaparecidos o supuestamente nacidos en cautiverio, tendrá derecho a solicitar y obtener los servicios del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). La acreditación de identidad de las personas que se sometan a las pruebas biológicas conforme con las prescripciones de la presente ley, consistirá en la exhibición de la documentación personal y, además, en la toma de impresiones digitales y de fotografías, las que serán agregadas al respectivo archivo del BNDG. El BNDG centralizará los estudios y análisis de los menores localizados, o que se localicen en el futuro, a fin de determinar su filiación, y los que deban practicarse a sus presuntos familiares. Asimismo conservará una muestra de la sangre extraída a cada familiar de niños desaparecidos o presuntamente nacidos en cautiverio, con el fin de permitir la realización de los estudios adicionales que fueren necesarios.’

31 años después de la creación del BNDG y 41 años después de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo, el objetivo sigue siendo el mismo. Que los niños, hoy hombres y mujeres, apropiados durante la dictadura recuperen su identidad y puedan rehacer su historia.

Hoy, y todos los días, aplaudimos la enorme labor de Abuelas de Plaza de Mayo y exigimos Memoria, Verdad y Justicia, siempre.

Publicado en Diario 16, Madrid.
http://diario16.com/dia-nacional-derecho-la-identidad/

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