Cuando aún era estudiante de Ciencias, cantaba en los bares y no había fichado por PolyGram, Ismael Serrano se preguntaba por qué los estadounidenses no se quedaban en casa, a intentar solucionar lo que en sus suburbios pasa, y lo que parecía una figura poética no es más que la cruda descripción de la realidad, porque mientras pretenden erigirse sobre qué está bien y qué no en el mundo, sobre qué es una dictadura y qué no, sobre qué es una crisis humanitaria y qué no, puertas adentro la situación es mucho más compleja de lo que se reconoce.

Pero habrá quien crea que esta es una opinión formada en contra de Estados Unidos, pero son informes imparciales los que fundan esta realidad. Según un informe de Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos se reveló que el año pasado, vivían en Estados Unidos en la pobreza 40 millones de personas, en pobreza extrema 18,5 millones y en condiciones de pobreza absoluta más 5 millones… pero sin embargo a nadie se le ocurrió denunciar una crisis humanitaria en Estados Unidos ni, utilizando palabras de Juan Guaidó, poner sobre la mesa todas las opciones para garantizar la alimentación de la población. Nadie podrá dudar de la imparcialidad de Naciones unidas, o si lo hiciera, seguro no podrá creer que tiene animosidad para con Estados Unidos, pero sin embargo no se le da a su informe la importancia que este tiene.

Incluso investigadores del encumbrado Massachussets Institute of Technology (MIT) emitieron un reporte en el que siguiendo el modelo de Arthur Lewis, diseñado para comprender qué factores y cómo clasificar a un país en vías de desarrollo, afirman que Estados Unidos es un país en vías de desarrollo, puesto que es ‘na economía dual (brecha incomparable entre una pequeña parte de la población y la gran mayoría) en la que el sector de bajos salarios tiene poca influencia sobre la política pública; un sector de altos ingresos mantiene los salarios bajos en el otro sector para proporcionar mano de obra barata; un control social que se usa para evitar que el sector de bajos salarios impugne las políticas que favorecen al sector de altos ingresos; altas tasas de encarcelamiento; políticas públicas de los sectores más ricos con el objetivo de reducir los impuestos para dicho grupo; y una sociedad donde la movilidad social y económica es baja.’

Y sin embargo, apoyados en misiles, se creen capaces de dictar sentencia para decir qué está bien y qué está mal, cuando en realidad lo que hacen es poder generar situaciones en provecho propio. Haití no tiene interés para Estados Unidos porque no le puede reportar ningún beneficio, Venezuela sí lo tiene porque le puede generar muchos beneficios, entre ellos el acceso al petróleo y, fundamentalmente, poner coto al ingreso de Rusia y China en América Latina. La clave sea quizás las palabras de Franklin D. Roosevelt, quien en referencia al dictador nicaragüense Anastasio Somoza afirmó “Quizás Somoza sea un hijo de perra, pero es nuestro hijo de perra”, porque para Estados Unidos se está con ellos o se está contra ellos.

Pero no solo eso, además Estados Unidos es el país que tiene la tasa más alta de pobreza juvenil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la tasa más alta de mortalidad infantil entre Estados comparables de este grupo, es el país con peor sistema de salud entre 11 naciones desarrolladas, es el país en el que descendió la expectativa de vida por tercer año consecutivo, es el país 147 entre 224 en crecimiento del Producto Bruto Interno, por lo que tienen que recurrir a lo que mejor saben hacer para dejar de perder terreno, es decir la guerra. Lo pusieron en práctica desde sus orígenes con las diferentes guerras para ampliar sus dominios, y lo siguen poniendo en práctica hoy para ampliar su dominio.

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Como decía Serrano, ‘¿cuándo aprenderás que en ti no está el triunfo, que prefiero la incertidumbre a tu orden en este mundo?’ y que el pueblo venezolano tiene derecho a elegir su propia forma de gobierno y que ningún Estado extranjero tiene derecho a buscar torcer esa elección.

Al final de cuentas, Yankees stay home y déjennos en paz.

 

Publicado en Diario 16, Madrid.
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