¿Se puede? ¿Se puede? Esta es una pregunta que retumba una y otra vez en las filas de la oposición. ¿Se puede ganar la Intendencia Municipal o Zárate tendrá 4 años más del mismo gobierno? Es difícil encontrar una respuesta a esta consulta, porque esto no tiene que ser el punto de partido sino el punto de llegada tras un trabajo consciente y constante. La pregunta debería ser entonces, a nuestro juicio, ¿cómo se hace que se pueda?

Para comenzar hay que dejar en claro que las elecciones no se ganan con voluntarismo sino con votos, en consecuencia no es gritando ‘sí, se puede’ que se puede, sino haciendo cosas para que se pueda.

La primera es reconocer la situación, el 47,5% de los votantes zarateños en las pasadas PASO acompañó al Intendente Cáffaro y su propuesta, pero cuando se ‘limpia’ este número y se considera, como lo hace la Justicia Electoral, tan solo los votos positivos, el apoyo se eleva al 52,2%. Entonces es claro que lo primero que tiene que procurar la oposición es hacer que crezca el número de votantes, más de 13 de cada 100 electores no se acercaron a las mesas de votación, y que se reduzca quienes efectúan votos negativos, sean nulos o blancos, porque eso reduce el tamaño de la torta y quien se lleva la mayor parte, se lleva una parte más grande.

Pero no es lo único por hacer, también es fundamental el control de las elecciones. La tarea de los fiscales es cardinal si se quiere garantizar la transparencia del escrutinio. En gran parte, el escrutinio provisorio realizado en las mesas de votación a las 18 horas es la columna vertebral del escrutinio definitivo, ya que en este no se abren todas las urnas y se recuenta voto por voto sino que solo se recuentan aquellas en las que las diferencias entre la información oficial y la información de los fiscales difiere. En consecuencia los fiscales deben dar fe que los números que se envían tras el escrutinio son los número reales de lo ocurrido en las mesas de votación. En la mayoría de las mesas de Zárate no fue así el pasado 11 de agosto.

Es alarmante que nadie lo mencione, pero en solo el 3,2% de las mesas coincide el total de electores con el total de votos en la categoría Intendente.

Sin poder garantizar que los votos que los ciudadanos efectúen se traduzcan en los resultados finales de la elección, cualquier trabajo previo es en vano. En Zárate hay mesas en las cuales, según las autoridades de mesa y fiscales actuantes, hay 83 votos en blanco, y otras mesas donde la principal fuerza de la oposición, Juntos por el Cambio, no tuvo votos a Intendente ni a Gobernador. A todas luces, ambos casos no se condicen con la realidad. Si se quiere que se pueda, esto no puede volver a pasar.

Y, más allá de estas cuestiones procedimentales, hay de fondo una cuestión política. Si la oposición quiere ganar la Intendencia debe decir claramente qué quiere hacer desde la Intendencia y con quién lo haría. No alcanza con decir vamos a vivir mejor, hay que saber qué significa vivir mejor para Juntos por el Cambio, cómo van a hacer para que vivamos mejor y quiénes serán los responsables de hacer que vivamos mejor. Y puntualizamos en Juntos por el Cambio porque a las claras está que es la única fuerza en condiciones, aunque limitadas, de disputar la Intendencia. Pero aunque resulte paradójico, Juntos por el Cambio debe cambiar.

Las PASO fueron una clara radiografía en la que quedó de manifiesto que sólo el oficialismo provincial puede disputarle la elección al oficialismo local, para ello debe construir políticamente, esto significa en pensar en acuerdos de gobierno, ya no en acuerdos electorales, que permitan sumar al resto de la oposición. La Intendencia es un juego de suma cero en el que gana se lleva todo y el que pierde, pierde todo, En ese contexto, sólo pueden ganar el Frente de Todos o Juntos por el Cambio, está en manos de la oposición la grandeza de abrir sus puertas al resto de la oposición y en manos de quienes no tienen posibilidades ciertas de alcanzar la Intendencia Municipal el sumarse en la construcción de un proyecto alternativo o, por acción u omisión, garantizar 4 años más de Cáffaro al frente del Ejecutivo. Esta decisión también la tienen quienes fueron derrotados en la interna abierta de Juntos por el Cambio y aún no explicitaron públicamente su apoyo a los candidatos triunfantes. ¿Qué hará la Unión Cívica Radical de Zárate? ¿Apoya, y vota, a los candidatos locales de Juntos por el Cambio o facilita la reelección de Osvaldo Cáffaro?

También queda claro que la elección a concejales, que normalmente es una elección de suma positiva en donde siempre varios ganan algo, también se convertiría en, casi, una elección de suma cero, puesto que con los votos obtenidos por cada fuerza en las PASO, solo el Frente de Todos y Juntos por el Cambio obtendrían concejales. Entonces lo que también está en juego es con qué apoyo en el Concejo Deliberante gobernaría Julián Guelvenzú en caso de triunfar, o qué grado de oposición y control habrá desde el Deliberativo en caso que Osvaldo Cáffaro se alce con la victoria.

En consecuencia, y respondiendo la consulta inicial, sí se puede, pero para que se pueda hay mucho por hacer y son muchos los que tienen que hacer… ¿lo harán?

Publicado en El Debate, Zárate.
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