Si hay una frase que se recuerda de la administración anterior es la del Presidente Macri al querer justificar la situación general del país, cuando pretendió marcar diferencias entre el momento presente y el pasado, explicando que ‘veníamos bien y pasaron cosas’.

Algo similar se podría aplicar al Presidente Fernández, puesto que al escuchar el discurso que brindara ante la Asamblea Legislativa uno podía pensar en un modo de gobierno diferente al que practicara el gobierno del que el propio Fernández formó parte, una década atrás. Para marcar las diferencias dijo Fernández que ‘Yo quiero ser el Presidente de la escucha, del diálogo, del acuerdo para construir el país de todos.’, lo cual a todas luces era un buen augurio.

Fernández afirmó esto poniendo a Alfonsín como ejemplo de diálogo y consenso, de hecho afirmó el Presidente que ‘hace treinta y seis años, Raúl Alfonsín asumía la Presidencia, nos abría una puerta hacia el respeto a la pluralidad de ideas’, pero sin encandilarnos con sus buenos auspicios para el futuro remarcamos en una nota sobre el discurso presidencial que ‘No es cuestión de citar frases de Alfonsín, sino de copiar sus prácticas. En los últimos tiempos el peronismo se contagió de un alfonsinismo tardío, pero que solo se expone en dichos y no en hechos. Alfonsín dio discursos, Alfonsín puso sus acciones en palabras. Sería oportuno que aprendieran de Alfonsín en serio’. y apenas una semana después de la asunción quedó en claro que el recuerdo de Alfonsín era con la pretensión de obtener lustre para las palabras presidenciales y no para tenerlo de faro guía de su forma de actuar políticamente.

Podríamos decir, para seguir el ejemplo macrista, que a Alberto Fernández le pasaron cosas.

En el proyecto de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública que el Poder Ejecutivo enviara al Congreso, el Poder Ejecutivo incluyó un último artículo, el 85, que estipula ‘Facúltase al PODER EJECUTIVO NACIONAL a efectuar el rediseño organizacional de la Administración Pública Nacional descentralizada mediante la modificación, creación, fusión y supresión total o parcial de organismos descentralizados, así como modificación de sus autoridades superiores, objetivos, funciones, atributos y competencias’, esto es, dotar al PEN de competencias propias del Parlamento en una cesión de competencias con la que ni siquiera contó el ministro Dromi, factótum de la Reforma del Estado en la década del ’90 del siglo pasado.

Esto no es, evidentemente, una forma de actuar inspirada en el pensamiento de Alfonsín. Alfonsín jamás solicitó la suma del poder público y eso lo reconoció el propio Fernández en su discurso. Esto no es ser el Presidente de la escucha, del diálogo, del acuerdo para construir el país de todos.

Ante esta realidad la primer minoría, conformada hace menos de dos meses atrás como resultado de las elecciones del 27 de octubre anunció que no daría quórum para el tratamiento del proyecto de ley y que, en caso de obtenerse, se opondría a su aprobación. La respuesta del oficialismo fue redoblar la apuesta, puesto que como señalara la diputada ex radical Cecilia Moreau, ‘Un ministro se puede reemplazar, pero lo que no podemos hacer es dejar al país sin medidas que son necesarias. Necesitamos medicamentos para los hospitales y eso requiere la emergencia sanitaria. Tenemos un montón de medidas que tomar de las cuales dependen la vida de los argentinos’, y que en consecuencia analizaban hacer volver al recinto a aquellos legisladores que habían pedido licencia para ocupar otros puestos en el gobierno, puesto que aún no asumieron sus reemplazantes.

Sin embargo la presión no surtió efecto, y el Gobierno aplicó un accionar muy repetido durante el gobierno anterior, el volver sobre sus pasos cuando cometía un error.

En consecuencia, el oficialismo anunció en la mañana de hoy, en el inicio del plenario de comisiones que comenzó a discutir el proyecto en la Cámara de Diputados, que retiraba del proyecto en cuestión el artículo cuestionado.

No es un buen comienzo para la Administración Fernández querer hacerse con superpoderes para hacer y deshacer a su antojo, ignorando al Congreso Nacional, pero sí es una pequeña luz de esperanza el haberse dado cuenta del error y corregirlo sin pretender imponer el pensamiento propio.

Alberto Fernández venía bien y pasaron cosas, por el bien de los argentinos esperemos que las cosas que sigan pasando vuelvan a ubicar al Presidente en el camino correcto.