Y tuve muchos maestros de que aprender
Solo conocían su ciencia y el deber
Nadie se animó a decir una verdad
Siempre el miedo fue tonto.

Son momentos difíciles para todos, y es necesario que comprendamos la responsabilidad que debemos tener para cuidarnos y para cuidar a todos, puesto que casi como nunca quedaron expuestas las consecuencias de nuestro accionar en el resto de la sociedad.

Es necesario que, en la medida de nuestras posibilidades, cumplamos con el aislamiento imprescindible para lograr ‘achatar la curva de contagio’ del virus. Debemos prescindir de todo lo prescindible, ´lo que además nos servirá para tomar conciencia de la enorme cantidad de superflualidades que, cotidianamente, creemos que son cosas centrales y que hoy, dadas las circunstancias, se demuestra que no lo son tal.

Otro de los aprendizajes es que estamos todos en el mismo lodo, como diría Discepolín, por eso necesitamos de todos, y necesitamos apoyar a quienes están haciendo un esfuerzo extra. A los profesionales de la salud, que están dando la batalla más difícil en sus puestos de trabajo para diagnosticar y tratar, pero fundamentalmente, para darnos la tranquilidad de saber que esto va a pasar y que lo sobrellevaremos de la mejor manera. Pero no son los únicos, también hacen el esfuerzo quienes trabajan en medios de transporte, en fuerzas de seguridad y en comercios de alimentación, en todas aquellas actividades que, hasta el momento, se han considerado esenciales para que el país siga en funcionamiento.

Estas han sido algunas de las cosas que hemos aprendido por la positiva, y seguramente aprenderemos muchas más porque recién nos estamos adentrando en un túnel del que, aún, no vemos la luz de salida, pero también hemos tenido aprendizajes de los otros, de los que están mal, de lo que no se debe hacer.

Es un mal ejemplo el que dio el Municipio de Zárate, que a pesar de haber dictado un Decreto en el que suspendía las actividades deportivas en el Distrito por 15 días y sin embargo permitió que el ‘club’ que auspicia y financia jugara el viernes 13 y el domingo 15 de marzo, ya lo decía Discepolín, no hay aplazaos ni escalafón, para el Municipio de Zárate da lo mismo hacer bien o mal las cosas, probablemente porque el intendente municipal fue cómplice de la violación del Decreto que él mismo había firmado, puesto que estaba viendo el partido y no denunció la situación, lo cual es su obligación dado que es funcionario público… como lo es de los concejales el denunciar al Municipio y al intendente, algo de lo que hasta el momento no hubo noticias.

Pero sin embargo sí se critica a aquellos que, de manera inconsciente e irresponsable, no entienden la gravedad del momento y toman la situación como si fuera un descanso o unas vacaciones. Se critica a quienes pasean en los parques y en las plazas, lo cual está mal y se debe evitar, pero se hace la vista gorda con otros hechos más graves. Y adquieren esta realidad porque debieran ser ejemplo de un correcto proceder.

Lo que hizo Cáffaro está mal, y un juez deberá evaluar si no fue un delito, máxime aún, habiendo inclumplido los deberes de funcionario público.

Pero no es la única persona de relevancia política que hizo lo que se le ocurrió sin haber cumplido con su deber ni haber estado a la altura de las circuntancias.

La vicepresidente de la República, Cristina Fernández, voló a Cuba para visitar a su hija y contrarió el pedido del gobierno de recluirse en casa para evitar la transmisión del virus. Pero no solo eso, además es uno de los casos para los que el presidente marcó una excepción el pasado domingo cuando afirmó que ‘Hemos tomado la decisión de que durante los próximos 15 días -un plazo que puede ser prorrogable- vamos a cerrar las fronteras y nadie podrá ingresar, salvo obviamente los argentinos nativos o extranjeros residentes en Argentina’.

Tome nota señora, no son vacaciones, ni siquiera en el exterior, es momento de recluirse.

Se trata de una situación insólita, pero a lo que nos tiene acostumbrados, recordar la tragedia de Cromañón y la masacre de Once, no se entiende como la vicepresidenta del país abandona la conducción ante la crisis. Uno espera que sus dirigentes se pongan a la cabeza y no que huyan ante las adversidades. ¿Con qué autoridad moral se  presentará a conducir la Cámara de Senadores?

Como hemos dicho en más de una oportunidad, no alcanza con hacer lo que la ley nos ordena, hay que hacer lo que se debe y estos son los momentos que eso se pone a prueba.

Como decíamos, son momentos difíciles y tenemos que ser responsables.

Ya lo dijo Leandro Alem, ‘el deber no se cumple sino haciendo algo más de lo que el deber manda’.

O dicho de una manera un poco más coloquial, hay que quedarse en casa porque ‘no son vacaciones, pelotudo’.

Nota: Para evitar críticas de quien no entienda de ironía, el afiche no es real (prestale atención a la firma), aunque debiera serlo. Pero sí te llamó la atención, quiere decir que cumplió su cometido.